
Mayarí tiene magias incluidas en la pasión de la gente. En estos parajes del oriente cubano habitan los güijes de Emerio Medina, como también desandan los girasoles de Roberto Barsaga.
Quiso la suerte que en los predios del municipio más extenso de la provincia de Holguín se gestará el mito de la Virgen de la Caridad, cuando en 1612 fue avistada entre las olas de la Bahía de Nipe, accidente costero que entre los de su tipo, destaca entre los más grandes del mundo.
Los más viejos rememoran las historias de un quebracho a la orilla del otrora Parque Barceló, de donde pendían las familias cuando llegaban las crecidas del río. Lo cuentan con la misma pasión que muestran ahora los jóvenes cuando intentan conectar a la WIFI en el centro del poblado.
Nunca Mayarí alcanzó la condición de villa y se sabe que los padres fundadores intentaron crear una ciudad en lo que es hoy Juan Vicente, pero la fuerza de lo fluvial determinó el fin y las casas se apretujaron desde el Cocal a las Dos Ceibas.
miércoles, septiembre 21, 2016
emimundo Cuba
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